lunes, 29 de septiembre de 2014

Un recorrido a través de la psicología social, comunitaria y política.

FRENTE LAC&POP


La psicología social (PS) constituye, junto a la psicología clínica, la educativa, y la organizacional, una de las cuatro grandes ramas de la psicología. Se concentra en el estudio de cómo los pensamientos, sentimientos y comportamientos de las personas son influenciados por la presencia real, imaginada o implicada de otras personas. Es así que encontramos entre sus contenidos más comunes, conceptos como la colectividad, la comunicación, los estereotipos, los grupos, el liderazgo, la identidad y la socialización, entre muchos otros.
La PS parece no ser otra cosa que la continuidad de la psicología colectiva, observando el pensamiento y obra del individuo como miembro de una sociedad (comportamiento colectivo), en distinción al pensamiento y acción como individuo aislado. Es decir, se destacan las influencias de la sociedad sobre los miembros que la componen.
En 1897, se realizó el primer experimento de PS; Norman Triplett examinó los registros oficiales de las carreras de bicicletas y observó que la velocidad máxima de los ciclistas era aproximadamente 20 por ciento mayor cuando competían con otros que cuando corrían solos.
En nuestra facultad nos encontramos con la PS ya en el primer año, siendo la puerta para cursar “Salud Pública y Salud Mental”, “Teoría y técnica de grupos” y más tarde, en el ciclo profesional, “Psicología, ética y Derechos Humanos” (conectándose también con psicología educacional y psicología del trabajo). Es aquí entonces, observando el plan de estudios, cuando podemos advertir la ausencia de una orientación estrictamente vinculada a lo social. Existe una escaza oferta de materias en el ciclo profesional relacionadas a la PS, donde se incluyen; psicología preventiva, estrategias de intervención comunitaria, introducción a los estudios de género, psicología política y psicología aplicada al deporte.
Para aquellos que entendemos al profesional de la salud en un rol directamente enlazado a las necesidades de la comunidad, nos resulta importante conocer e interiorizarnos con el estudio y la práctica de una psicología cuyo objeto sea la transformación social.
Es ahora entonces cuando surge la necesidad de ir más allá de la PS, es momento de acercarnos a la Psicología Comunitaria (PC).
La PC surge en América Latina a partir de la crítica a la PS aplicada en la región. La falta de sensibilidad social de esta práctica la hacía incapaz de responder a los problemas sociales. La PC emprende una búsqueda hacia los análisis e interpretaciones que incidiesen significativamente en su entorno, y que tomasen en cuenta el contexto y las colectividades, y no solo a los individuos aislados.
La diferencia fundamental con la PS podemos encontrarla no en sus métodos de estudio, ni en su objeto de análisis, sino mas bien, en sus objetivos; la transformación social. Para la PC, es muy importante que, al perseguir una transformación en una comunidad, esta se dé a través de la participación y el compromiso de los grupos organizados y de las personas interesadas en ella. Los cambios generados a través de los grupos no son permanentes, la dinámica de los conjuntos no hace posible una práctica universalmente efectiva, por ello, resulta necesario que esas intervenciones sean realizadas constantemente de acuerdo a la demanda y las condiciones del momento.
Continuando con este camino, en la búsqueda de la psicología como herramienta de transformación social, es que debemos dar un salto a una de las ramas más nuevas e inexploradas, la Psicología Política (PP).
La PP intenta describir y explicar el comportamiento político, estudiando los factores psicológicos, sociales y ambientales que influyen en él. Pero lejos de agotarse como un fin en sí misma, la PP persigue el objetivo de aplicarse en la mejora del bienestar de las comunidades humanas, para que los ciudadanos puedan intervenir en los asuntos políticos y puedan elegir (por ejemplo) buenos gobernantes.
Es de esta manera, que la Psicología comienza a tomar el carácter de una herramienta transformadora, desde la PC con el desarrollo y fortalecimiento de las comunidades (como colectivos e individualmente), y desde la PP, con el desarrollo y fortalecimiento de la sociedad civil y la ciudadanía.

Vanesa Bessone,
 Estudiante Psicología, UBA
DNI 33.935.261

Fuentes:
1. Maritza Montero / Alejandro Dorna. La Psicología Política: una disciplina en la encrucijada. Revista Latinoamericana de Psicología, año/vol. 25, número 001. Fundación Universitaria Konrad Lorenz. Bogotá, Colombia. pp.7-15. ISSN:0120-0534
2. Nair Elizabeth Zárate Alva. La Política y la Psicología. Universidad de San Martín de Porres, Escuela Profesional de Psicología. Liberabit. Lima (Perú) 12:107-112,2006. ISSN:1729-4827
3. Maritza Montero. Fortalecimiento de la Ciudadanía y Transformación Social: Área de Encuentro entre la Psicología Política y la Psicología Comunitaria. Psykhe año 2010, vol.19, n.2 pp. 51-63. ISSN: 0717-0297




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