Desmanicomializar no es
cerrar el Hospital Público
La historia del Hospital Borda comienza
allá por 1863, cuando se creó el Asilo para Orates “San Buenaventura”. En 1887
fue inaugurado como “Hospicio de las Mercedes”, luego se llamó “Hospital
Neuropsiquiátrico José T. Borda” y actualmente “Hospital psicoasistencial
Interdisciplinario José T. Borda”. Los cambios en su nominación, expresan las
transformaciones en su visión y en sus prácticas. A medida que cambiaban los
paradigmas vigentes, el Borda fue creciendo y avanzando a la par, incorporando
nuevas técnicas y áreas de trabajo.
Hoy nos encontramos frente a un nuevo
paradigma en Salud Mental, propuesto por la Organización Mundial de la Salud
(OMS). Entre las premisas principales, se encuentran: sustituir las
instituciones psiquiátricas por la atención en centros comunitarios de salud
mental, apoyados por los hospitales generales y la atención domiciliaria;
aumentar la inversión en salud mental; adoptar políticas, leyes y servicios que
fomenten los derechos de los enfermos mentales y les aseguren su plena
integración y participación en la comunidad.
Con el objetivo de dar comienzo a una
nueva etapa en la Salud
Mental de nuestro país, se sancionaron la Ley
Nacional de Salud
Mental Nº 26657 y la Ley N º 448, vigente en la Ciudad de Buenos Aires hace
más de 10 años. A su vez, el Gobierno Nacional elevó el rango de área
específico de Salud Mental a Dirección Nacional y ha incrementado su
presupuesto.
Este proceso de transformación, es
obstruido por el Gobierno de la
Ciudad de Buenos Aires, que no sólo se resiste a crear los
dispositivos adecuados y adaptar los hospitales generales a las disposiciones
de las diferentes legislaciones, sino que además abandona a los ya existentes,
como es el caso del Hospital Borda, generando un retroceso y desatendiendo a
los pacientes.
La situación actua del Hospital Borda es
vergonzosa. Por falta de mantenimiento en las instalaciones, la empresa
Metrogas tuvo que suspender el suministro de gas, situación que perduró por más
de un año. A esto se sumaron irregularidades de todo tipo, demoliciones sin
aviso y un proyecto inmobiliario que el Gobierno de la Ciudad pretende imponer a
los directivos del Hospital. La falta de respuesta adecuada a las necesidades
de los integrantes del hospital, implica un desinterés por su derecho a vivir
en condiciones dignas.
Ignorando los lineamientos dela
OMS -vigentes a nivel mundial-, y demostrando su rechazo
hacia las medidas impulsadas por el Gobierno Nacional, el Gobierno de la Ciudad firmó el 3 de enero
de este año la Resolución N º 52/12 que pretende derivar a
instituciones privadas las internaciones prolongadas, manteniendo la modalidad
asilo-manicomial, y llevando a cabo un proceso de vaciamiento y privatización
de la salud pública. Esto entra en plena contradicción con la Constitución de la Ciudad , y las leyes antes
mencionadas.
Ignorando los lineamientos de
Es necesario precisar entonces, que lo más
urgente en este momento es garantizar a los Usuarios de los servicios de Salud
Mental condiciones dignas. Pero, al mismo tiempo, para reconocer y ampliar sus
derechos, es importante llevar a cabo una desmanicomialización progresiva,
organizada y de manera responsable. Contemplando los talleres y espacios de
recreación, así como los espacios de formación para estudiantes y
profesionales, ubicando a los trabajadores en los nuevos centros, pero
principalmente, teniendo como objetivo la estabilización e inserción de los
pacientes a la comunidad, y no su encierro permanente.
Nosotros, como futuros profesionales de la
salud mental, tenemos la responsabilidad de defender los derechos de las
personas con trastornos mentales, estar al tanto de los paradigmas actuales y
transmitirlos a la sociedad para así, sensibilizar y promover una toma de
conciencia.
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