lunes, 29 de septiembre de 2014

Hospital Borda

FRENTE LAC&POP



Desmanicomializar no es cerrar el Hospital Público

La historia del Hospital Borda comienza allá por 1863, cuando se creó el Asilo para Orates “San Buenaventura”. En 1887 fue inaugurado como “Hospicio de las Mercedes”, luego se llamó “Hospital Neuropsiquiátrico José T. Borda” y actualmente “Hospital psicoasistencial Interdisciplinario José T. Borda”. Los cambios en su nominación, expresan las transformaciones en su visión y en sus prácticas. A medida que cambiaban los paradigmas vigentes, el Borda fue creciendo y avanzando a la par, incorporando nuevas técnicas y áreas de trabajo.
Hoy nos encontramos frente a un nuevo paradigma en Salud Mental, propuesto por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre las premisas principales, se encuentran: sustituir las instituciones psiquiátricas por la atención en centros comunitarios de salud mental, apoyados por los hospitales generales y la atención domiciliaria; aumentar la inversión en salud mental; adoptar políticas, leyes y servicios que fomenten los derechos de los enfermos mentales y les aseguren su plena integración y participación en la comunidad.
Con el objetivo de dar comienzo a una nueva etapa en la Salud Mental de nuestro país, se sancionaron la Ley Nacional de Salud Mental Nº 26657 y la Ley Nº 448, vigente en la Ciudad de Buenos Aires hace más de 10 años. A su vez, el Gobierno Nacional elevó el rango de área específico de Salud Mental a Dirección Nacional y ha incrementado su presupuesto.
Este proceso de transformación, es obstruido por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que no sólo se resiste a crear los dispositivos adecuados y adaptar los hospitales generales a las disposiciones de las diferentes legislaciones, sino que además abandona a los ya existentes, como es el caso del Hospital Borda, generando un retroceso y desatendiendo a los pacientes.
La situación actua del Hospital Borda es vergonzosa. Por falta de mantenimiento en las instalaciones, la empresa Metrogas tuvo que suspender el suministro de gas, situación que perduró por más de un año. A esto se sumaron irregularidades de todo tipo, demoliciones sin aviso y un proyecto inmobiliario que el Gobierno de la Ciudad pretende imponer a los directivos del Hospital. La falta de respuesta adecuada a las necesidades de los integrantes del hospital, implica un desinterés por su derecho a vivir en condiciones dignas.
Ignorando los lineamientos de la OMS -vigentes a nivel mundial-, y demostrando su rechazo hacia las medidas impulsadas por el Gobierno Nacional, el Gobierno de la Ciudad firmó el 3 de enero de este año la Resolución Nº 52/12 que pretende derivar a instituciones privadas las internaciones prolongadas, manteniendo la modalidad asilo-manicomial, y llevando a cabo un proceso de vaciamiento y privatización de la salud pública. Esto entra en plena contradicción con la Constitución de la Ciudad, y las leyes antes mencionadas.
Es necesario precisar entonces, que lo más urgente en este momento es garantizar a los Usuarios de los servicios de Salud Mental condiciones dignas. Pero, al mismo tiempo, para reconocer y ampliar sus derechos, es importante llevar a cabo una desmanicomialización progresiva, organizada y de manera responsable. Contemplando los talleres y espacios de recreación, así como los espacios de formación para estudiantes y profesionales, ubicando a los trabajadores en los nuevos centros, pero principalmente, teniendo como objetivo la estabilización e inserción de los pacientes a la comunidad, y no su encierro permanente.
Nosotros, como futuros profesionales de la salud mental, tenemos la responsabilidad de defender los derechos de las personas con trastornos mentales, estar al tanto de los paradigmas actuales y transmitirlos a la sociedad para así, sensibilizar y promover una toma de conciencia.

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