lunes, 29 de septiembre de 2014

Sexología: una especialización para los psicólogos y médicos.

FRENTE LAC&POP


Entrevistamos a la Licenciada María Del Carmen Vinci, recibida en 1982 de la carrera de Licenciatura en Psicología en la UBA. A lo largo de su carrera se especializó en prevención de la Salud Mental, hipnosis Clínica Reparadora y en Sexología. Durante su ejercicio trabajó en cárceles, centros de Salud, Centros de  acción familiar, fue miembro fundador de la Asociación Argentina  de prevención de la Salud Mental. En la actualidad ejerce en consultorio privado, es docente en la UBA y formadora de profesionales en la Salud.
LP:¿Cómo fue tu formación?
MV: Una vez recibida como Licenciada me especialicé dos años en la UBA con el Dr. Kusnetzoff en la facultad de medicina. Actualmente se conformó una cátedra libre de “Actualización en sexología clínica” donde participo y el Dr. Kusnetzoff es el titular. Es una cátedra para estudiantes de psicología y de medicina.
LP: ¿Cuáles son las disfunciones sexuales más comunes?
MV: Las disfunciones más comunes que se ven en el consultorio son en las mujeres la anorgasmia (imposibilidad de alcanzar el orgasmo) y la falta de deseo. En cuanto a los hombres la problemática más consultada es problemas de erección y eyaculación precoz.
LP: ¿Cuáles considerás que son las principales causas de las disfunciones sexuales?
MV: Las disfunciones sexuales son en general pluri-causales. Lo primero que se debe descartar son las consecuencias por algún medicamento que tome el paciente. Luego, el sexólogo “se tiene que meter en la cama con el paciente” esto es lograr la confianza del paciente para que nos cuente detalladamente como desarrolla su sexualidad. A esta altura ya vamos a tener más claro si los problemas que se nos presentan son fisiológicos o psicológicos y por lo tanto la forma de abordaje.
LP: ¿Qué porcentaje de los pacientes que acuden a consulta llegan a la cura?
MV: Un alto grado de los pacientes se cura porque logra superar los diferentes mitos y la falta de información que hay con respecto a la sexualidad –que es lo más frecuente como problemática en el consultorio-. El resto son pacientes con problemas psicológicos o fisiológicos que dependen de nuestra cura profesional.
LP: Ya qué nombraste que una de las causas que llevan al paciente a consulta son los mitos. ¿Cuáles son los más comunes?
MV: Los mitos tienen que ver con las creencias  y por lo tanto con la cultura, dado lo cual no se puede definir cuales afectan más pero se pueden nombrar algunos como los más “comunes” que aunque parezcan absurdos aun hoy siguen influyendo en la psique del Sujeto:
-un hombre siempre está dispuesto: Esto genera en el sujeto una “obligación” que no siempre es posible de llevar a cabo; entonces surgen las frases “nunca me pasó” o “es la primera vez que me pasa”. El mayor problema que genera estas situaciones es que justamente el sujeto deja de ejercitar su sexualidad por temor a que le vuelva a suceder; así se consagra el mito.
-la mujer que eligen los hombres para casarse debe ser una señora para lo demás están las putas: Esta categorización de las mujeres anula de por si el placer que una mujer puede sentir; ya que si se es puta se debe fingir el placer y si se es una señora no se puede sentir placer.
Estos son algunos de los ejemplos de los tantos mitos que hay con respecto a la Sexualidad en la actualidad. Estos mitos pueden aparecer bajo muchas formas que van desde la reproducción textual de la frase hasta una calificación de una conducta de algún miembro de la familia al que se le da cierta autoridad.
LP: ¿Crees que sería necesario que los psicólogos y médicos tengan una formación en Sexología?
MV: Sí, creo que es indispensable no solamente para poder dar respuestas a los pacientes que vienen con una problemática sexual sino también para aquellos que la demanda no tiene nada  ver con lo sexual.
LP: ¿Debería incluirse durante la formación del profesional de la salud esta especialización?
MV: A mi parecer debería estar incluida en lo que conforma los últimos años de las carreras, ya que se requiere un conocimiento avanzado para trabajar esta especialización. No sólo habría que incluir esta especialización sino que también habría que generar cambios en la conceptualización de la Salud y de los tratamientos sujetos a ella, en lugar de estar centrados en la enfermedad.
LP: ¿Cómo se puede ejercer prevención primaria en este tema?
MV: Fundamentalmente y muy especialmente desmitificando tolo lo posible la sexualidad y su ejercicio.
LP: ¿Te gustaría hacer alguna reflexión o algún comentario final?
MV: Solo una frase “nunca hay que olvidar que el sexo es la unión de dos cuerpos pero la sexualidad es la unión de dos historias”


Adolescencia, subjetividad, cuerpo, goce, consumo… “acto”, no palabras….

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“no es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”
Karl Marx.
Tomamos a Marx en una de sus frases célebres para decir y entender que el sistema, tal como lo conocemos actualmente y como ha sido siempre sin contar sus particularidades históricas, no es solo lo que nos rodea, es lo que nos condiciona, lo que nos da forma y nos sostiene como individuos, impulsándonos a reproducirlo en todos sus sentidos, incluso y más aún en nuestra propia subjetividad. Hoy en día el sistema capitalista se sostiene en el libre mercado, la producción desmedida y el consumismo.
En esta línea es importante rescatar para nuestra reflexión como futuros psicólogos, que los mecanismos que ha implementado la sociedad de consumo sobre las subjetividades y los cuerpos para sostener su propia reproducción ha convertido a los mismos en un objeto más dentro de la oferta desmedida del mercado. Ubicamos su inicio en la Argentina, en las décadas de neoliberalismo implementado desde la última dictadura militar, donde se plantea a nivel mundial una sociedad de consumo que hace creer que todo es posible lograr en tanto todo es mercancía. Proceso que a su vez se puede definir en lo psico-social, por la desvalorización de la palabra, el predominio de la imagen y por la imposibilidad de proyección del sujeto en el objeto, ya que, inserto en el mercado, el sujeto se convierte en objeto.
En este discurso, que llamamos discurso capitalista, sostiene el mandato insensato de gozar que se tramita por la exigencia de consumir los objetos que produce la sociedad de consumo. Sin embargo, la incapacidad de esta sociedad a encontrarse con la realidad de que ningún objeto puede completar al sujeto, genera una prevalencia de la imagen frívola y vacía, dejando al sujeto desvalido y empujando a actuar como modo de tramitar la angustia que no es posible de ser tramitada mediante la palabra.
Creemos que como futuros profesionales de la salud debemos apostar a la construcción de una respuesta colectiva a la pregunta sobre qué modelo de psicología necesitamos para abarcar la complejidad que presenta esta problemática hoy en día, que pega más fuerte sin lugar a dudas sobre nuestros adolescentes, con el fin principal de atender a las “patologías del acto” que son las patologías actuales más vistas en nuestros jovenes tales como drogadicción, intentos de suicidio, violencia, conductas de riesgo, trastornos alimenticios (bulimia, anorexia) que ponen en riesgo sus cuerpos y sus vidas. 
Nuestra respuesta parte de entender que la adolescencia es el momento de mayor vulnerabilidad del sujeto, ya que se encuentra en un período de transición donde debe tramitar que su cuerpo ya no es el mismo y por lo tanto su imagen, su identidad y su Yo deben ser resignificados; y en este sentido, pensamos la palabra como acto fundamental de canalización de estos cambios y de elaboración de nuevos ideales propicios para la conformación de un proyecto de vida.
En este sentido, desde el 2003 una nueva perspectiva se abre en nuestro país. La recomposición del mercado laboral, con la incorporación de millones de trabajadores, viene acompañada con la reconstrucción de los ideales, como los de la política, y de un proyecto de vida para los argentinos. Sabemos que los cambios culturales requieren mucho más tiempo que determinados cambios sociales, económicos y políticos, ya que implican la transformación profunda de modos de concebir la realidad, porque, como dijo la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, aún “debemos despojar de nuestras cabezas las cadenas culturales que durante tanto tiempo nos han atado”.
Por eso, como jóvenes universitarios, cuando nos preguntamos por la Universidad y la formación que necesitamos para hacer frente a las problemáticas actuales de nuestra sociedad, no lo hacemos sin un proyecto de país que enmarque y estructure nuevos paradigmas economicos-politicos y sociales capaces de afianzar los cambios necesarios para reestablecer nuestra propia subjetividad, nuestros lazos sociales, nuestra posición frente al otro y al gran Otro, nuestro compromiso con nosotros mismos y con todos los que somos parte de la misma historia.  

Un recorrido a través de la psicología social, comunitaria y política.

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La psicología social (PS) constituye, junto a la psicología clínica, la educativa, y la organizacional, una de las cuatro grandes ramas de la psicología. Se concentra en el estudio de cómo los pensamientos, sentimientos y comportamientos de las personas son influenciados por la presencia real, imaginada o implicada de otras personas. Es así que encontramos entre sus contenidos más comunes, conceptos como la colectividad, la comunicación, los estereotipos, los grupos, el liderazgo, la identidad y la socialización, entre muchos otros.
La PS parece no ser otra cosa que la continuidad de la psicología colectiva, observando el pensamiento y obra del individuo como miembro de una sociedad (comportamiento colectivo), en distinción al pensamiento y acción como individuo aislado. Es decir, se destacan las influencias de la sociedad sobre los miembros que la componen.
En 1897, se realizó el primer experimento de PS; Norman Triplett examinó los registros oficiales de las carreras de bicicletas y observó que la velocidad máxima de los ciclistas era aproximadamente 20 por ciento mayor cuando competían con otros que cuando corrían solos.
En nuestra facultad nos encontramos con la PS ya en el primer año, siendo la puerta para cursar “Salud Pública y Salud Mental”, “Teoría y técnica de grupos” y más tarde, en el ciclo profesional, “Psicología, ética y Derechos Humanos” (conectándose también con psicología educacional y psicología del trabajo). Es aquí entonces, observando el plan de estudios, cuando podemos advertir la ausencia de una orientación estrictamente vinculada a lo social. Existe una escaza oferta de materias en el ciclo profesional relacionadas a la PS, donde se incluyen; psicología preventiva, estrategias de intervención comunitaria, introducción a los estudios de género, psicología política y psicología aplicada al deporte.
Para aquellos que entendemos al profesional de la salud en un rol directamente enlazado a las necesidades de la comunidad, nos resulta importante conocer e interiorizarnos con el estudio y la práctica de una psicología cuyo objeto sea la transformación social.
Es ahora entonces cuando surge la necesidad de ir más allá de la PS, es momento de acercarnos a la Psicología Comunitaria (PC).
La PC surge en América Latina a partir de la crítica a la PS aplicada en la región. La falta de sensibilidad social de esta práctica la hacía incapaz de responder a los problemas sociales. La PC emprende una búsqueda hacia los análisis e interpretaciones que incidiesen significativamente en su entorno, y que tomasen en cuenta el contexto y las colectividades, y no solo a los individuos aislados.
La diferencia fundamental con la PS podemos encontrarla no en sus métodos de estudio, ni en su objeto de análisis, sino mas bien, en sus objetivos; la transformación social. Para la PC, es muy importante que, al perseguir una transformación en una comunidad, esta se dé a través de la participación y el compromiso de los grupos organizados y de las personas interesadas en ella. Los cambios generados a través de los grupos no son permanentes, la dinámica de los conjuntos no hace posible una práctica universalmente efectiva, por ello, resulta necesario que esas intervenciones sean realizadas constantemente de acuerdo a la demanda y las condiciones del momento.
Continuando con este camino, en la búsqueda de la psicología como herramienta de transformación social, es que debemos dar un salto a una de las ramas más nuevas e inexploradas, la Psicología Política (PP).
La PP intenta describir y explicar el comportamiento político, estudiando los factores psicológicos, sociales y ambientales que influyen en él. Pero lejos de agotarse como un fin en sí misma, la PP persigue el objetivo de aplicarse en la mejora del bienestar de las comunidades humanas, para que los ciudadanos puedan intervenir en los asuntos políticos y puedan elegir (por ejemplo) buenos gobernantes.
Es de esta manera, que la Psicología comienza a tomar el carácter de una herramienta transformadora, desde la PC con el desarrollo y fortalecimiento de las comunidades (como colectivos e individualmente), y desde la PP, con el desarrollo y fortalecimiento de la sociedad civil y la ciudadanía.

Vanesa Bessone,
 Estudiante Psicología, UBA
DNI 33.935.261

Fuentes:
1. Maritza Montero / Alejandro Dorna. La Psicología Política: una disciplina en la encrucijada. Revista Latinoamericana de Psicología, año/vol. 25, número 001. Fundación Universitaria Konrad Lorenz. Bogotá, Colombia. pp.7-15. ISSN:0120-0534
2. Nair Elizabeth Zárate Alva. La Política y la Psicología. Universidad de San Martín de Porres, Escuela Profesional de Psicología. Liberabit. Lima (Perú) 12:107-112,2006. ISSN:1729-4827
3. Maritza Montero. Fortalecimiento de la Ciudadanía y Transformación Social: Área de Encuentro entre la Psicología Política y la Psicología Comunitaria. Psykhe año 2010, vol.19, n.2 pp. 51-63. ISSN: 0717-0297




Inscribir la salud mental en el campo de la cultura y nuestra historia

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“...La libertad es fanática, ha visto tanto hermano muerto, tanto amigo enloquecido, 
que ya no puede soportar la pendejada de que todo es igual, siempre igual, todo igual, todo lo mismo...”
 Blues de la Libertad, (Beilinson – Solari)

Queremos compartir una experiencia grupal de construcción de conocimiento colectivo en nuestra facultad –a partir de la crítica a la vida cotidiana y la recuperación de la memoria histórica– realizada por estudiantes y graduados. Creemos que es una apuesta interesante, a la vez alegre, que emprendemos para contribuir al necesario diálogo entre nuestra vocación y la responsabilidad social que, consideramos, implica estudiar en la universidad pública: para que la producción de conocimiento se haga desde donde los pies pisan y para actuar sobre la realidad específicamente nuestra.
            Como parte de la nueva generación de psicólogos de la UBA, necesitamos decir que sentimos en lo más profundo una orfandad político-pedagógica implicada en nuestra formación y nuestras prácticas: en nuestra vida cotidiana en tanto identidad profesional y en el rol del psicólogo inmerso en la realidad. Rescatamos con afecto a aquellos pocos e indiscutibles maestros de la vida académica, y entendemos que el hecho de que precisamente sean pocos da cuenta de todos aquellos de una generación que faltan, y también manifiesta la despolitización educativa impartida desde la tecnocracia e individualismo del modelo pedagógico neoliberal.
             Este planteo, además de involucrarse en una posición frente a la educación que se construye como mera instrucción o saber enciclopédico academicista a repetirse incansablemente en su extranjerización mental, pretende retomar el proceso educativo desde la cultura –con estados de ánimo y prácticas específicamente nuestras–. Esta necesidad de recuperar lo nuestro es un acto que creemos de soberanía pedagógica: un acto de libertad. No hablamos de abandonar todo conocimiento extranjero, sino de no intentar crear y pensar América según Europa, o América Latina según Estados Unidos. Nos motiva el deseo de revalorizar lo propio, para conformar una identidad profesional y, fundamentalmente, nuestro rol en nuestra sociedad.
Ya se ha dicho a través de la historia, pero parece no haber resonado en nuestra universidad: “El problema que tenemos por delante no es un problema técnico: es un problema de mentalidad, los llamados técnicos pertenecen a la mentalidad anti-nacional y nunca posibilitarán una política de conjunto porque ésta tiene que revisar todos los fundamentos de su técnica que es la técnica del colonialismo.”[1]
Sostener la alegría, lo lúdico y aquello que nos conmueve grupalmente, es entender que para hacer un mural en un barrio, no tengo que empezar explicando cómo se hace un mural según tal señor o señora, por ejemplo. Lo que tengo que hacer es, con iniciativa, agarrar el pincel y laburar en conjunto: sin dejar de escuchar lo que nos dicen, en vez de lo que quisiéramos oír.
Alguien, a quien leemos desde el inicio de la carrera, entendió por salud la capacidad de amar y trabajar. Agregamos: también de escuchar. De esta forma logramos entender lo que sabemos: la salud se construye colectivamente asumiendo el trabajo y el amor en el suelo que pisamos: descubrimos el lenguaje sentipensante2 como lenguaje latinoamericano que dice la verdad.                                                                
Fuentes:
1. A. Jauretche; Las dos caras del liberalismo argentino: progreso y antiprogreso. 1967. Escritos Inéditos
2. E. Galeano: “El lenguaje que dice la verdad, es el lenguaje Sentipensante. El que es capaz de pensar sintiendo y sentir pensando.” En entrevista realizada por Patricia Villegas para teleSUR



Ley Nacional de Salud mental: Hacia un cambio de Paradigma

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El Senado y la Cámara de Diputados de la Nación Argentina sancionaron en noviembre del 2010, la Ley Nacional de Salud Mental 26.657, la cual fue promulgada el  2 de Diciembre del mismo año.
¿Por qué es importante entender y conocer en profundidad esta ley, sobre todo para nosotros, futuros psicólogos? Porque esta ley no sólo se propone y se dedica al derecho a la salud mental sino que acoge y esclarece el ejercicio de otros derechos humanos fundamentales de las personas que atraviesan una situación de especial de vulnerabilidad como una internación. Asimismo, la ley reconoce y regula el ejercicio del derecho a la salud en general, a la dignidad y a la autonomía, a la capacidad jurídica, a la libertad, a la integridad personal, a la igualdad y no discriminación, al acceso a la información, a la intimidad, a la identidad y a la integración comunitaria.
            El principal cambio de a ley 26.657 es propender externar a los pacientes de la internación psiquiátrica, existe un cambio sustancial en la concepción del paciente de salud mental, y adopta modificaciones sumamente importantes respecto a la manera en la que se le debe proponer y realizar el tratamiento: La ley postula en uno de sus artículos más importantes que “El proceso de atención (del paciente psiquiátrico) debe realizarse preferentemente fuera del ámbito de internación hospitalario y en el marco de un abordaje interdisciplinario e intersectorial, basado en los principios de la atención primaria de la salud. Se orientará al reforzamiento, restitución o promoción de los lazos sociales”.
Bajo estos preceptos, se intentará reformular la contención de las personas que sufran patologías que demanden internación psiquiátrica, y un paulatino cierre o transformación de los centros que actualmente funcionan como centros de internación permanente de pacientes psiquiátricos.
En este sentido la internación de los pacientes es considerada como un recurso terapéutico de carácter restrictivo, y sólo puede llevarse a cabo cuando aporte mayores beneficios terapéuticos que el resto de las intervenciones realizables en su entorno familiar, comunitario o social. Debe promoverse el mantenimiento de vínculos, contactos y comunicación de las personas internadas con sus familiares, allegados y con el entorno laboral. También, se destaca que “la internación debe ser lo más breve posible, en función de criterios terapéuticos interdisciplinarios”. Justamente en los artículos de la norma se indica que los centros de salud deberán contar con equipos conformados para realizar la contención de los pacientes, y de ninguna manera sólo un profesional podrá decidir sobre la internación o no de una persona en un ambiente psiquiátrico.
Este cambio de visión acerca de cómo debe tratarse a los pacientes le otorga una mayor participación a psicólogos y responsables técnicos, que intervienen en la contención de las personas con padecimiento mental.
            Otro punto importante en la nueva legislación se refiere a cómo deben tratarse las adicciones. Se expresa en el artículo Nº 4 que “las adicciones deben ser abordadas como parte integrante de las políticas de salud mental. Las personas con uso problemático de drogas, legales e ilegales, tienen todos los derechos y garantías que se establecen en la presente ley en su relación con los servicios de salud”.
De esta forma, los recursos estatales deberán reorganizarse para aplicar la normativa respecto de los pacientes que sufren por las adicciones.
En conclusión, los capítulos y el articulado de la ley 26.657 establecen derechos y garantías que específicamente reconoce a la salud mental, como un proceso determinado por componentes históricos, socio-económicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación tiende a un mejoramiento y a la concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona.
            Efectivamente se trata de una de reforma del sistema de salud mental y constituye una herramienta más de transformación del sistema, que respalda y respaldará  nuestro trabajo y nos interpelará como operadores del sistema de administración de justicia y de la Defensa Pública. Por supuesto, el cumplimiento de la ley y la defensa de este paradigma también dependen de la labor y dedicación diaria de todos y todas.

Sandra Lorena Tejeda
Estudiante de Psicología, UBA
DNI: 23.376.544

Hospital Borda

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Desmanicomializar no es cerrar el Hospital Público

La historia del Hospital Borda comienza allá por 1863, cuando se creó el Asilo para Orates “San Buenaventura”. En 1887 fue inaugurado como “Hospicio de las Mercedes”, luego se llamó “Hospital Neuropsiquiátrico José T. Borda” y actualmente “Hospital psicoasistencial Interdisciplinario José T. Borda”. Los cambios en su nominación, expresan las transformaciones en su visión y en sus prácticas. A medida que cambiaban los paradigmas vigentes, el Borda fue creciendo y avanzando a la par, incorporando nuevas técnicas y áreas de trabajo.
Hoy nos encontramos frente a un nuevo paradigma en Salud Mental, propuesto por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre las premisas principales, se encuentran: sustituir las instituciones psiquiátricas por la atención en centros comunitarios de salud mental, apoyados por los hospitales generales y la atención domiciliaria; aumentar la inversión en salud mental; adoptar políticas, leyes y servicios que fomenten los derechos de los enfermos mentales y les aseguren su plena integración y participación en la comunidad.
Con el objetivo de dar comienzo a una nueva etapa en la Salud Mental de nuestro país, se sancionaron la Ley Nacional de Salud Mental Nº 26657 y la Ley Nº 448, vigente en la Ciudad de Buenos Aires hace más de 10 años. A su vez, el Gobierno Nacional elevó el rango de área específico de Salud Mental a Dirección Nacional y ha incrementado su presupuesto.
Este proceso de transformación, es obstruido por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que no sólo se resiste a crear los dispositivos adecuados y adaptar los hospitales generales a las disposiciones de las diferentes legislaciones, sino que además abandona a los ya existentes, como es el caso del Hospital Borda, generando un retroceso y desatendiendo a los pacientes.
La situación actua del Hospital Borda es vergonzosa. Por falta de mantenimiento en las instalaciones, la empresa Metrogas tuvo que suspender el suministro de gas, situación que perduró por más de un año. A esto se sumaron irregularidades de todo tipo, demoliciones sin aviso y un proyecto inmobiliario que el Gobierno de la Ciudad pretende imponer a los directivos del Hospital. La falta de respuesta adecuada a las necesidades de los integrantes del hospital, implica un desinterés por su derecho a vivir en condiciones dignas.
Ignorando los lineamientos de la OMS -vigentes a nivel mundial-, y demostrando su rechazo hacia las medidas impulsadas por el Gobierno Nacional, el Gobierno de la Ciudad firmó el 3 de enero de este año la Resolución Nº 52/12 que pretende derivar a instituciones privadas las internaciones prolongadas, manteniendo la modalidad asilo-manicomial, y llevando a cabo un proceso de vaciamiento y privatización de la salud pública. Esto entra en plena contradicción con la Constitución de la Ciudad, y las leyes antes mencionadas.
Es necesario precisar entonces, que lo más urgente en este momento es garantizar a los Usuarios de los servicios de Salud Mental condiciones dignas. Pero, al mismo tiempo, para reconocer y ampliar sus derechos, es importante llevar a cabo una desmanicomialización progresiva, organizada y de manera responsable. Contemplando los talleres y espacios de recreación, así como los espacios de formación para estudiantes y profesionales, ubicando a los trabajadores en los nuevos centros, pero principalmente, teniendo como objetivo la estabilización e inserción de los pacientes a la comunidad, y no su encierro permanente.
Nosotros, como futuros profesionales de la salud mental, tenemos la responsabilidad de defender los derechos de las personas con trastornos mentales, estar al tanto de los paradigmas actuales y transmitirlos a la sociedad para así, sensibilizar y promover una toma de conciencia.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Musicoterapia: ¿Cuáles son sus fundamentos?

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Todos nosotros sabemos reconocer cuándo una canción nos parece "alegre" o nos parece "triste". Generalmente asociamos nuestro estado de ánimo a la melodía de numerosas obras de todo tipo. Pues bien, precisamente la musicoterapia recurre a estas melodías como método para curar o reducir diversos problemas de salud.
La idea de base es reconocer que gran parte de las enfermedades tienen su origen en el cerebro, el cual luego transmite a una parte del cuerpo un estímulo determinado que reproduce una enfermedad. Con la musicoterapia se intenta hacer llegar al cerebro unos estímulos que le lleven a una relajación o anulación de los que reproducen la enfermedad a través de diversas melodías con las que se pueden conseguir efectos sorprendentes.
Aunque la musicoterapia ya se conoce desde la antigüedad, en los años 40 del siglo pasado se utilizaba como rama de medicina recuperativa, que con efectos fisiológicos, afectivos y mentales, contribuía a un equilibrio psicofísico de las personas. Hoy en día se aplica fundamentalmente en desequilibrios nerviosos, influye positivamente sobre el corazón y pulmones, alcoholismo, drogas y como prevención de suicidios, aunque todavía es necesario profundizar mucho más en el tema.
El esquema básico de trabajo en esta disciplina contempla tres aspectos: la interacción positiva del paciente con otros seres, la autoestima y el empleo del ritmo como elemento generador de energía y orden. La musicoterapia actúa como motivación para el desarrollo de autoestima, con técnicas que provoquen en el individuo sentimientos de autorrealización, autoconfianza, autosatisfacción y mucha seguridad en sí mismo. El ritmo, elemento básico, dinámico y potente en la música, es el estímulo orientador de procesos psicomotores que promueven la ejecución de movimientos controlados: desplazamientos para tomar conciencia del espacio vivenciados a través del propio cuerpo.
La herramienta sonora más poderosa según muchos terapeutas del sonido es el canto de armónicos. A través de nuestras propias voces, podemos proyectar a la parte enferma la frecuencia de resonancia correcta, y devolver su frecuencia normal. Según Jonh Beaulieu, la entonación de armónicos afecta incluso al flujo de la kundalini de las tradiciones místicas. Tema muy relacionado con los mantrams tibetanos realizados para limpiar los chakras y despertar su energía para alcanzar la iluminación.

Psicología, Juventud, y participación política.

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Entrevista a Alicia Stolkiner
Profesora Titular de Salud Pública/Salud Mental Cátedra II
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LP: En los últimos años se observa un crecimiento en la participación de los jóvenes en política, ¿Qué factores creés que promueven o incentivan esa participación?

AS: Antes de responder, querría aclarar que lo hago como profesional que trabaja temáticas de salud/salud mental y como ciudadana. No me especializo académicamente en el tema de juventud y participación política, sobre el cual hay estudios interesantes.
De todos modos, creo que las formas actuales de participación de los y las  jóvenes se relacionan con la modificación que hubo en la última década del sentido de la práctica política, al modificarse la relación entre economía, estado y sociedad.
Contrariamente a lo que afirman algunos medios, creo que en la Argentina ha habido una profundización de las formas democráticas. La prueba más elocuente de ello está en la promulgación de algunas leyes: medios de comunicación, matrimonio igualitario, derechos de los pacientes, salud mental, discapacidad, trata, violencia de género, etc. No son leyes que surgieron de un gabinete legislativo o de una propuesta pura del ejecutivo. Se llegó a ellas por la confluencia entre actores sociales que las ponían en agenda y abogaban por su consideración, una mayor permeabilidad del estado a la participación de estos actores y una aceptación y/o promoción desde el poder ejecutivo. Comparando con algunas decisiones que se tomaron en los 90, el nivel de debate que han tenido socialmente es muy alto y enriquecedor. Si bien todavía nos falta, hemos avanzado en ese sentido.
Por cierto que las leyes son simplemente una herramienta, y su efectivización requiere de acción sostenida, a la par que de voluntad política. No obstante, habría que aclarar que  la “voluntad política” no es una condición subjetiva de los gobernantes, sino una construcción colectiva en un campo de fuerzas en conflicto.
Esta mayor permeabilidad del estado a los reclamos revaloriza  la participación y pone en escena la posibilidad de incidir en la realidad desde acciones colectivas. Creo que esto es un importante incentivo para la participación política de los y las jóvenes. Aclaro que no entiendo por participación política sólo la participación partidaria.

LP: ¿Crees que sería correcto definir a la juventud como un nuevo actor político?
AS: “La juventud” es un término demasiado amplio como para englobar en él a todo un grupo etario de distintas clases sociales, etnias, identidades de género, condiciones laborales etc. Me gusta más la idea de que está entrando una nueva generación en la política, y que esto es necesario y auspicioso. Una generación no se define porque sean todos, o porque sean homogéneos, sino porque va a marcar la huella cultural y social de una época. Cuando se dice “la generación de los 70” se refiere a un colectivo identificable por sus prácticas, por su cultura, por su lugar en la historia (sea cual sea la interpretación que se le dé al mismo). Una generación se identifica, en su heterogeneidad, por sus prácticas y su producción de sentido particular. Hecha esta aclaración, creo que hay una generación que se está constituyendo como actor político y bienvenida sea.

LP: Existe un proyecto para que los jóvenes desde los 16 años puedan votar de forma voluntaria, ¿qué importancia tiene la edad en relación a la formación de cada persona, su madurez, y la toma de decisiones que incumben a la sociedad en su conjunto?
AS: Hubo una investigación en esta Facultad, que dirigió el Profesor Antonio Castorina, sobre la formación del pensamiento político en el niño. Me gustaría tenerla ahora en mis manos para responder de manera más fundamentada, aportaría mucho. La maduración es un proceso que se produce en la puesta en juego de la subjetividad y el cuerpo en las experiencias, desafíos y deseos. No se trata de madurar primero y votar después, si habilitamos a votar a los/las jóvenes de 16, tendrán que enfrentarse a esa responsabilidad y probablemente eso constituya un motor de su maduración ciudadana. Al fin y al cabo, ellos son los que más tiempo tienen por delante para vivir en este país, y por ende los más interesados en cómo se orienta estratégicamente la sociedad. Si la sociedad los habilita para esa responsabilidad, ellos no dejarán de ser interpelados por esta nueva posición.
Cada vez que se trató de ampliar la participación electoral, se alegó en contra la incompetencia de los que se quería incluir. Fue así antes del “voto universal” porque los grupos dominantes planteaban que la “chusma iletrada” no estaba en condiciones de votar, y fue así cuando se introdujo el voto femenino ,dado que se presuponía la imposibilidad de las mujeres para comprender la política. Ahora habrá quienes dicen que los de 16 años son inmaduros. Desde el punto de vista cognitivo – en esto nos ayuda la psicología-- tienen todos los recursos para comprender y actuar en un acto electoral.
Hace unos años hubo una toma en el colegio de mi hijo menor. Los estudiantes aceptaron que los padres hiciéramos una reunión para ver qué posición tomábamos frente a los hechos. Ante mi asombro, la asamblea de los jóvenes fue mucho más ordenada y menos violenta que la de los adultos. Creo que hay un prejuicio con respecto a los jóvenes que habría que revisar.

LP: ¿Pensás que existe la participación sin ideología?
AS: Si definimos como ideología “el conjunto de representaciones que los hombres construyen sobre sus relaciones entre sí, consigo mismos y con la naturaleza” no creo que exista ninguna práctica humana sin ideología. Sucede que hay un tipo de ideología que parte de homologar “ideología” a una doctrina política específica y trata, simultáneamente, de invisibilizar la matriz  ideológica de las prácticas sociales que se dicen “no ideológicas”. Una participación de tipo filantrópico no es una participación sin ideología, todo lo contrario, se sostiene en el ideario liberal de la filantropía que--como dice Donzelot-- consiste en brindar ayuda sin generar derecho. Es una actividad donde la relación entre quien asiste y quien es asistido se plantea con una asimetría básica. En cambio una actividad solidaria construye un “nosotros”, no consiste en hacer un bien “al otro”, sino en la búsqueda de un objetivo “común”. Como se puede ver, se trata de diferencias ideológicas, si volvemos a la definición inicial.
LP: ¿Qué podes decirnos respecto del rol juegan los liderazgos como figura en los movimientos políticos?
AS: Los “líderes” son emergentes de los movimientos sociales y forman parte de los mismos. No comparto la idea de que los “líderes” construyen a los movimientos. Hay una frase de Eva Perón: “con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes” que me parece muy interesante por la forma en que desmistifica  la individualidad de los dirigentes y pone en el centro de la escena la acción colectiva. Más allá de que creo que lo político entraña sentimientos y pasiones, no creo que necesite de dirigentes idolatrados, basta con que sean eficaces.  Creo que muchos de los movimientos colectivos actuales son muy distintos a los que  Freud analizó en La Psicología de las Masas y no requieren “líderes” perfectos, sin falta, depósito del ideal del yo. Todo movimiento necesita alguna forma de conducción, pero la legitimidad del lugar de conducción debe sostenerse permanentemente en actos y se ve interpelada de manera constante. He entrecomillado la palabra “lideres” porque no coincido en mi conceptualización con la mayoría de las teorías sociales del liderazgo , que  en general son de corte funcionalista.
LP: ¿Cuál es la relación entre el/la jóven y su espacio de desarrollo político?
AS: No tengo una respuesta para esta pregunta. Creo que depende de cuál es el joven y cuál es el espacio político. Es una buena pregunta para responder con una investigación, pero no con las suposiciones que se me ocurren.

LP: ¿Te parece que la militancia es un ámbito donde el sujeto pueda realizarse
-cómo en el trabajo por ejemplo-?
AS: No sólo es un lugar donde el sujeto puede realizarse sino donde puede producirse, la militancia puede ser una práctica fuertemente subjetivante, aunque depende del tipo de militancia de que se trate el tipo de subjetividad. Si se funda en la lógica del sometimiento a la autoridad o en la lógica de la búsqueda de logro individual exclusivo no es lo mismo que si se funda en una lógica solidaria. 
LP: Respecto de los partidos políticos, ¿son estos los vehículos más indóneos para la práctica política?
AS: No necesariamente, los partidos políticos pueden terminar siendo espacios de disputa interna de poder para el acceso a lugares de gestión o de gobierno, donde las ideas y propuestas no sean lo fundamental. De hecho, la crisis del 2001 marcó un agotamiento de la credibilidad en determinadas formas de desarrollar la política que desnudó esta desvinculación de las formas partidarias existentes con respecto a las expectativas y necesidades de los sectores populares.
No obstante, creo que los partidos políticos son herramientas necesarias de la política. Los movimientos sociales también son formas importantísimas para la política, como lo mostraron los organismos de Derechos Humanos. Este es un debate que excede en mucho lo que puedo escribir en este espacio, por otro lado es una discusión ineludible que ha tenido respuestas distintas en distintas épocas.

LP: Algunos profesionales reducen la psicología política al estudio e implementación de estrategias electorales ¿realmente se agota allí?
AS: No conozco los textos que mencionan o quiénes son esos profesionales, pero el ideario neoliberal se suele acompañar de una concepción según la cual los políticos son equivalente a productos que deben ser puestos en el “mercado electoral” con estrategias de marketing, dado que su función es garantizar la gobernabilidad sin interferir en la economía, la que se debe regir prioritariamente por las leyes del mercado. Desde esta óptica es posible que existan estas corrientes en la psicología política. Creo que la “psicología política” debe tener en su seno corrientes muy diversas según la concepción de los social y de lo político ( según la ideología) en la que se funde. Como no es mi campo, preferiría no extenderme en esta respuesta.

LP: La última... ¿Participaste activamente en política alguna vez?
AS: Creo haber participado en política toda mi vida, aunque no siempre en estructuras partidarias. Comencé como militante estudiantil en Córdoba-- el año del Cordobazo--, en grupos independientes que proliferaron en la Universidad de Córdoba, donde estudiaba. Me incorporé a una organización  de la época, fui detenida y procesada el final de la dictadura de Lanusse, y nuevamente en 1975, luego de la terrible intervención a la Provincia de Córdoba. En México, donde viví desde 1976 hasta 1984, participé del Movimiento de Trabajadores de Salud Mental que tenía como funciones la solidaridad y asistencia con los exiliados, y la denuncia internacional de los crímenes de las dictaduras del Cono Sur. Entre 1979 y 1984 colaboré con la revolución de Nicaragua, desde 1981 como parte de un equipo solidario de profesionales de salud mental .Allí se definió mi orientación por el campo de la salud pública.
He escrito un solo texto con respecto a la experiencia subjetiva en ese período, se trata de un escrito no académico : “El amor militante” que publicó la Revista “Los 70” hace unos años. En él mencionaba una consigna de la Revolución Nicaragüense que sintetiza bien algunos de los sentires de toda esa práctica política: “Defendamos la alegría, el enemigo le teme” y un viejo lema de marinos que Freud cita en “Consideraciones sobre la guerra y la muerte”: “navegar es necesario, vivir no”.
Cuando volví a la Argentina participé en el Movimiento Solidario de Salud Mental, en la asistencia psicológica a hijos de desaparecidos, y colaboré con bastante regularidad con organismos de derechos humanos. Desde hace unos seis años, estas actividades forman parte de un trabajo --en el sentido estricto del término-- que desempeño en la Secretaría de Derechos Humanos como coordinadora de un equipo de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) y como asesora del Centro de Atención a Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos Dr. Fernando Ulloa.
Durante algunos años intenté participar de la vida político-académica de la Facultad de Psicología, pero he desistido de ello, fue una experiencia triste.
No milito activamente en un partido político en la actualidad, aunque estoy afiliada al EDE.  La política forma parte de mi vida y de mi forma de comprender la realidad. No puedo separarla del conjunto de actividades que hago.
No obstante, creo que mi lugar como profesora no es “bajar línea” política sino proveer herramientas de análisis en mi campo específico que permitan a los alumnos ampliar su comprensión. Eso también es una posición política, no usar un lugar de supuesto saber o autoridad, para obturar la reflexión. Obviamente, no soy neutral, el programa de la materia explicita la posición general en que se funda y algunos enunciados son definitivamente posiciones políticas en el más estricto sentido del término, por ejemplo el considerar a la salud un derecho fundamental.
Finalmente, me encantaría militar territorialmente, básicamente en mi barrio. Pero no lo he hecho.

La Psicología y los Derechos Humanos

FRENTE LAC&POP



En el marco de esta política de Estado en favor de los Derechos Humanos, la Psicología, como disciplina humanística, tiene mucho que aportar. En este sentido, es pertinente comenzar subrayando que la subjetividad de cada individuo se construye en la infancia y adolescencia, para consolidarse como personalidad más o menos estable en la adultez. Sin embargo, la identidad de una persona no se conforma solamente de sus individualidades, sino que implica un gran abanico de cuestiones: la sociedad, el grupo familiar, y las múltiples circunstancias de estos factores. Podemos decir que, mucho antes de que una persona nazca, su identidad se va delineando en su grupo familiar y social, para conformar un marco en el que la persona va a ir desarrollando su subjetividad. Reflexionando sobre estas cuestiones, podemos pensar la importancia de la libertad en la construcción identitaria, tanto de una persona como de una sociedad. Los individuos y las sociedades construyen identidades, que pueden verse obstruidas por procesos político-sociales, como fue en Argentina y en muchos otros países de América latina, las dictaduras cívico-militares. La desaparición de personas y el propósito, llevado a cabo, del cambio de identidad de los hijos de esas personas, es una herida imborrable de la identidad de las sociedades víctimas de estos procesos. Por esta razón, la anulación de las leyes de obediencia debida y puto final, y el comienzo de los juicios a los genocidas de la dictadura, es el principio de la transformación identitaria de nuestra sociedad, pudiendo duelar esas pérdidas y las heridas que ha dejado. A su vez, el gran trabajo de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, con la recuperación de nietos de desaparecidos, es parte del camino de restitución de la identidad, tanto para cada uno de los nietos, como para la sociedad entera. En este sentido, es muy reconfortante saber que a principios de este mes ha sido encontrado el nieto numero 106: Pablo Gaona Miranda, cuyos padres fueron desaparecidos en 1978. La psicología, como ciencia que estudia el psiquismo y el desarrollo de la subjetividad, tiene mucho que aportar a los pueblos en esta construcción, conjuntamente con la política de defensa de los Derechos Humanos. Es responsabilidad de nosotros los estudiantes, formarnos para seguir construyendo y defendiendo la memoria, la verdad y la justicia, pilares de la identidad de nuestra sociedad, popular, democrática y latinoamericanista. 

Los Derechos Humanos: una política de Estado

FRENTE LAC&POP


En el marco de un proyecto nacional, popular e inclusivo, el ejercicio y la garantía de los derechos fundamentales es materia sustantiva e indivisible de la construcción de una democracia plena. Concebir a los Derechos Humanos como una Política de Estado, y no como una serie de políticas disociadas y oportunistas, implica construir ejes que articulen todas las áreas estatales, mediante una participación activa en el diálogo con la sociedad civil y la mediación para la búsqueda de soluciones a distintas problemáticas sociales.
Desde esta premisa, ya desde el gobierno del compañero Néstor Kirchner se le otorgó un carácter nodal a las políticas públicas y a la acción de la sociedad civil en la promoción y respeto de los Derechos Humanos, ahora profundizadas durante la gestión de la compañera presidenta Cristina. 
Las políticas públicas en Derechos Humanos comprenden los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y de incidencia colectiva. La transversalidad de estos derechos hacen que todas las áreas del Estado, en su propia acción, estén poniendo en práctica los Derechos Humanos reconocidos en los tratados internacionales, declaraciones y los principios que constituyen la base del Estado de Derecho. El acceso a la educación, la vivienda, el trabajo digno, el salario justo, la protección de la salud, la protección previsional, son ejes irrenunciables de estas políticas.
Las demandas sociales surgidas durante la crisis de 2001 exigían grandes transformaciones de las instituciones y las prácticas políticas. La exclusión social, la corrupción y las prácticas autoritarias llevaron a que el Estado se percibiera no como garantía de los derechos, sino como una amenaza a las libertades fundamentales.
Es por ello que, se planteó un abordaje de la problemática de los Derechos Humanos enfocado en cuestiones de importancia estratégica para la gobernabilidad democrática que recuperara los fundamentos éticos del Estado y que fuera capaz de erradicar la impunidad y sus efectos perversos.
Fue así que el gobierno nacional decidió convertir en Políticas de Estado las reivindicaciones de los Organismos de Derechos Humanos, sabiendo que el país no podía avanzar como Nación sin responder a la demanda de Memoria, Verdad y Justicia, con relación a los crímenes de lesa humanidad acometidos por la dictadura cívico- militar que asaltó el poder el 24 de marzo de 1976. 
El Terrorismo de Estado no sólo se limitó a la desaparición, asesinato y exilio de miles de personas, sino que implicó también la suspensión de toda actividad política y sindical, la disolución de los partidos políticos y del Congreso Nacional, la intervención de los sindicatos y la prohibición del derecho a huelga. En la raíz del accionar de la dictadura estaba el control y la sumisión del conjunto social para imponer a rajatabla las políticas del neo-liberalismo salvaje.
La demorada exigencia de la sociedad argentina de Memoria, Verdad y Justicia se tradujo en acciones concretas de los tres poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), fruto de la confluencia entre el compromiso político del gobierno nacional y la incansable lucha de los Organismos de Derechos Humanos contra la impunidad.
La reapertura de los procesos judiciales sobre violaciones a los Derechos Humanos durante el terrorismo de Estado, posibilitado por la nulidad e inconstitucionalidad de las leyes de impunidad, resulta sin duda el hecho más significativo y fundamental. Junto a estos juicios se desarrollaron un conjunto de acciones vinculadas, la preservación de la memoria y la búsqueda de la verdad sobre lo sucedido durante la última dictadura militar. Ejemplos de ello son la creación del Archivo Nacional de la Memoria; o la creación del Espacio para la Memoria y para la promoción y defensa de los Derechos Humanos, en el predio de la ex ESMA, entre otros. 
La otra gran vertiente de la problemática de los Derechos Humanos es la vulneración de derechos fundamentales producto de la exclusión social. Las políticas instrumentadas durante la década del ‘90, con el consecuente desmantelamiento de la protección social, el aumento de la desocupación y la precarización de las relaciones laborales, arrojaron a vastos sectores asalariados a la pobreza y la marginalidad. Por un lado, este proceso dificultó el ejercicio de los derechos civiles y políticos .
Por otro, ese estado de cosas trajo consigo el quebrantamiento de todo el plexo de los derechos económicos, sociales y culturales. La acción del gobierno nacional priorizó fuertemente a partir del año 2003 la inclusión social, e impulsó reformas políticas que se fundan en la redistribución del ingreso y la restauración de los derechos económicos, sociales y culturales, los derechos del niño, de grupos en situación de vulnerabilidad, los derechos de la mujer, los derechos de incidencia colectiva y los derechos comunitarios de los pueblos indígenas, entre otros.
Dichas políticas públicas obedecen a principios básicos que el Estado regula y transmite, convirtiéndose en cursos de acción. Sin embargo, no son simplemente una
agenda de gestión. Ellas deben responder a principios irrenunciables del Estado que no tienen que estar sometidos a discusiones sobre su existencia u obligación. 
Defender los Derechos Humanos es construir ciudadanía, pero también garantizar una vida digna al conjunto de la población.
El impulso de estas acciones procura seguir construyendo una democracia social que se sustente en la promoción y protección de los Derechos Humanos, garantizando la calidad de vida de la población en el marco de una Nación más justa, equitativa e igualitaria que priorice aquellos derechos que son los derechos de todos.

Personajes de la psicología: Jacques Lacan (1901-1981)



Lacan es uno de los referentes en lo que respecta al psicoanálisis; por eso lo elegimos para dar comienzo a esta sección, para que conozcas aquellas cosas que no sabías de donde vienen, para que conozcamos un poco de la persona de la que tanto oíste hablar.

Jaques Lacan enfrentó a una de las grandes corrientes del Freudismo, la psicología del yo, de la cual su ex analista (Rudolph Loewenstein) se había convertido en uno de los representantes, y que para él era una versión edulcorada y adaptativa del mensaje Freudiano. Solía llamarla "psicoanálisis norteamericano", y le opuso una visión subversiva de la teoría Freudiana, centrada en la primacía del inconsciente.
A lo largo de su vida, escribió aproximadamente unos cincuenta artículos, provenientes en general de conferencias: de ellos, treinta y cuatro (los más importantes) fueron reunidos en 1966 en los Escritos. También hay dos entrevistas, una realizada para la radio-televisión belga ("Radiophonie"), y la otra por Jacques-Alain Miller para una película (Télévision). Escribió un solo libro, su tesis de medicina de 1932, publicada con el título De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad.
Si lo leíste, seguro que algo sospechabas…Lacan padecía inhibiciones de escritura, necesitó ayuda para publicar sus
textos y transcribir el famoso seminario que dio en público entre 1953 y 1979. Nueve seminarios sobre veinticinco han sido "establecidos" y publicados por su yerno, Jacques-Alain Miller, entre 1973 y 1995. A comienzos de 2012 salió el Seminario 19 “O…peor”. El seminario vigésimo sexto, de 1978-1979, es "silencioso", ya que Lacan ya no podía hablar.
Gran parte de su obra estuvo dedicada a reinterpretar casi todos los conceptos Freudianos, así como los grandes casos (Herbert Graf, Ida Bauer, Serguei Constantinovich Pankejeff, Ernst Lanzer, Daniel Paul Schreber), agregando sus propias conceptualizaciones al corpus psicoanalítico.
Se comenta que la imposibilidad de transmitir su apellido a una hija nacida de una relación extra matrimonial con Sylvia Maklès-Bataille sería una de las determinaciones de la elaboración del concepto lacaniano del nombre-del-padre.
En el primer congreso de la SFP (luego de la primera escisión francesa, cuando se separan de la SPP) Lacan presentó "Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis", en el que expuso los principales elementos de su sistema de pensamiento, derivado de la lingüística estructural y de influencias filosóficas y científicas. Allí elaboró varios conceptos (sujeto, imaginario, simbólico, real, significante) que iba a desarrollar a lo largo de los años, enriqueciéndolos con nuevas formulaciones clínicas, y después lógico-matemáticas: forclusión, nombre-del-padre, matema, nudo borromeo, sexuación.
Al abandonar la SPP, los fundadores de la SFP habían perdido, sin saberlo, su afiliación a la IPA. A partir de 1953 se iniciaron negociaciones con el ejecutivo central para que ese segundo grupo francés fuera también incorporado. Desde la IPA le reprochaban a Lacan la transgresión de las reglas técnicas, en particular las que determinaban la duración de las sesiones.
La segunda escisión (una "excomunión" según Lacan) del movimiento psicoanalítico se produjo en el invierno de 1963. En 1964 se disolvió la SFP y Lacan fundó la École Freudienne de Paris (EFP), mientras que la mayoría de sus mejores alumnos se volvían a encontrar junto a Lagache en la Association psychanalytique de France (APF) reconocida por la IPA. Obligado a mudar su seminario, Lacan, gracias a la intervención de Louis Althusser, fue acogido en una sala de la Escuela Normal Superior (ENS) de la rue d'Ulm, donde pudo continuar su enseñanza.
En la ENS, Lacan conquistó un nuevo auditorio, allí se encontraba Jacques-Alain Miller, que en 1966 se casó con su hija Judith. Él se convertiría en el redactor de los seminarios de su suegro, su ejecutor testamentario e iniciador, en 1975, de una corriente neolacaniana en el interior mismo de la EFP. En 1965, fundó la colección "Campo Freudiano" y, al año siguiente, publicó sus Éscritos. Se vendieron más de ciento veinte mil ejemplares del primer volumen, más de cincuenta mil del segundo.
En adelante, Lacan fue reconocido, celebrado, odiado o admirado como un pensador de envergadura, y no sólo como un maestro del psicoanálisis. Su obra fue leída y comentada por numerosos filósofos, entre ellos Michel Foucault (1926-1984) y Gilles Deleuze (1925-1995).
Lacan trató de resolver los problemas de formación introduciendo el pase, nuevo procedimiento de acceso al análisis didáctico. Aplicado en 1969, provocó la salida de un grupo de analistas que se oponían a él, quienes formaron una nueva escuela. Esta escisión, la tercera en la historia del movimiento francés, marcó la entrada de la EFP en una crisis institucional que desembocó en su disolución el 5 de enero de 1980, y después llevó a la dispersión del movimiento lacaniano en una veintena de asociaciones.
Afectado de trastornos cerebrales y una afasia parcial, Lacan murió el 9 de septiembre de 1981 después de la extirpación de un tumor maligno de colon.

La psicología será popular o no será nada.



Bienvenidos blog de la Revista Lac & Pop. Este espacio es el producto del trabajo de muchas personas, de las cuales se destaca la pluralidad y heterogeneidad de ideologías, orígenes,  pertenencias sociales, políticas y teóricas.  Sin embargo todos los que hacemos Lac & Pop consideramos que la posibilidad de encontrar intereses compartidos es la condición fundante de todo espacio colectivo sin el cual ningún proyecto político puede concretarse.  Porque esta revista también pretende ser política en tanto es parte de lo que consideramos necesario y falta para la  profundización de un proyecto de país más democrático, justo e inclusivo.
En este momento te estarás preguntando: ¿Qué es eso de Lac & Pop? ¿Lacional y Popular?  ¿Son chinos  y populistas? ¿Lacanianos y populares? ¿Nacionales y populares? No te desesperes, ¡es sólo un juego de palabras! Lo que nos interesa transmitir es que nos identificamos con el pensamiento nacional y popular, una corriente política que tiene fuentes en  el peronismo, el marxismo, el socialismo, la izquierda nacional, etc.
Esta revista tampoco es una revista de Psicoanálisis. No nos casamos con ninguna teoría, muchos menos cuando ellas son utilizadas como un saber total que obtura la posibilidad  de leer las dimensiones propias de su tiempo histórico y de enfrentar los desafíos que su época les presenta.
Esta es una publicación que busca, mediante la producción colectiva, dar respuesta a una pregunta que tiene que ver con qué formación debería ofrecer la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.  Todos los que formamos parte de este espacio creemos que nuestra facultad, en tanto Publica debe producir teorías y prácticas que den respuesta a las problemáticas sociales. Para ello una teoría no basta,  consideramos que la pluralidad y diversidad de paradigmas, enfoques, escuelas es la única manera de abordar la complejidad de la realidad humana.
Sobre esa realidad humana, que Lacan  señala que no hay nada más disparatado que ella, nosotros decimos que nunca es individual, siempre es social, histórica, situada en un contexto político determinado y determinante.  Si reconocemos esta condición de la realidad no podemos dejar de hacernos responsables del rol que nos compete, que tiene que ver con facilitar los cambios y transformaciones que den lugar a una subjetividad menos sufriente y más libre. Muchos otros antes que nosotros, han escrito, teorizado y trabajado bajo la influencia de los procesos sociales, políticos e históricos de nuestra tierra. La importancia está, entonces, en poder reconocer en ellos un espíritu de relevancia y miramiento hacia la realidad propia para la creación de saberes nuevos, originales.
 Para ir terminando queremos explicitar que esperamos que esta publicación sea un medio que dé lugar a que podamos pensar, cuestionar, elegir, y enriquecer lo que se enseña en las aulas.
¡Te invitamos a ser parte!


Para que se pueda cambiar la historia no basta con la voluntad de un Loco o una Loca, hace falta la voluntad de 40 millones de Locos.
CFK

domingo, 14 de septiembre de 2014

Actuar como loco, el documental.




El director y escritor teatral Alan Robinson publica su libro “Actuar como loco” un ensayo autobiográfico sobre teatro y locura. El escritor quiere cambiar el concepto social que asocia locura con enfermedad. Difunde con su obra un mensaje del que está convencido: Hay que liberar a los locos y cerrar los manicomios. Entonces empieza a ser acusado por aquellos que temen a la locura “Pero los locos pueden ser peligrosos, ¿qué haces entonces con una persona que delira, dice disparates, y no sabes como puede reaccionar? Mira si mata a alguien”
Reconoce que el miedo a la locura es muy fuerte en la sociedad y para transformarlo se agrupa con locos, artistas y profesionales que defienden una misma causa: es necesario transformar los manicomios en hospitales generales.

Para más info visitá el documental: 

http://vimeo.com/105138228?from=outro-embed